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HORIZONTES DEL DESARROLLO CULTURAL DENTRO DEL PROCESO DE GLOBALIZACION, DESCENTRALIZACION Y POLITICAS CULTURALES |
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El tema que se me ha asignado para esta conferencia, bien podría
desagregarse en varios aspectos que por si mismos requerían un
espacio de tratamiento más amplio, hablar por ejemplo de los horizontes
del desarrollo cultural en el marco de la globalización podría
ser materia de una tesis de post-grado, al igual que la descentralización
y las políticas culturales o cuando menos de un curso completo.
Seame permitido entonces un acercamiento, una aproximación a esta temática compleja que permitiría incluso varias lecturas. La globalización entendida como una expresión del capitalismo
tardío, tiene como eje central la internacionalización
del mercado en donde la superviviencia de los estados nacionales se
halla en entredicho “la globalización no es sino la liberación
de todas las restricciones impuestas al libre flujo de mercancías
y capitales (...) se trata sobretodo de un proyecto económico
que requiere una garantía política” La circulación de capitales ha adquirido una movilidad inusitada aprovechando las nuevas tecnologías de la comunicación haciendo del mercado bursátil la expresión más acabada de una economía cada vez más impersonal y deshumanizada. El capitalismo tardío sin embargo no escapa a las crisis inherentes
a este modo de producción y que fuera advertida en el siglo antepasado
por el viejo Marx. Consecuencia de un mundo unipolar la globalización requiere de un replanteamiento de la geopolítica a nivel planetario. Esta realidad mundial plantea varios interrogantes desde el punto de vista cultural. Se ha dicho que la globalización implica una suerte de homogeneización de comportamientos de modos de ser y de hacer ¿cómo fortalecer o al menos mantener la identidad cultural de nuestros pueblos, ante un escenario adverso? Ya Mario Vargas Llosa proclamó hace poco el fin de las identidades nacionales ¿será acaso la antesala del fin de las identidades culturales? Luego de la caída del muro se proclamó el fin de la historia y el fin de las ideologías ¿es qué estamos ante un mundo fatalista? Falta poco para que se decrete el fin de la esperanza y del futuro. |
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Las instituciones culturales nacionales deben pensar nacionalmente y por ello creo en la participación de las distintas provincias y regiones del país a fin de que la gestión cultural llegue a descentralizarse. Quienes actualmente nos hallamos al frente de la Subsecretaría de Cultura tenemos un proyecto que implica la participación de los actores culturales y sociales de todas las provincias del país para definir las grandes líneas de la gestión cultural. Lo hemos denominado “Dialogo de Saberes” que se expresan en foros y asambleas culturales. Inicialmente queremos convocar a estos diálogos para reflexionar de manera conjunta sobre una nueva legislación cultural para el país; estas instancias de participación social deben ser mecanismos no solo de intercambio y reflexión conjunta, sino también mecanismos de rendición de cuentas de la institucionalidad cultural nacional, provincial y local. Por ello, la Política Cultural del Estado debería estar caracterizada por la descentralización, actualmente aquello no ocurre y debería ser una reivindicación de los actores culturales y sociales de las provincias. He llegado a mencionar el tema de la política cultura: “El reto de la política cultural ha sido transformarse y renovarse como un elemento asociado a la vida política y económica y no como un agregado ajeno a la realidad, como una abstracción o una actividad meramente recreativa de un sector privilegiado de la sociedad”. En esa perspectiva la política cultural no es patrimonio del Estado; es más bien un proceso de construcción de sentidos desde los movimientos sociales. El reconocimiento constitucional de la pluri-multi interculturalidad, así como de los derechos colectivos, no ha sido una dádiva graciosa del Estado, ha sido el resultado de una lucha sostenida del movimiento indígena, a partir del levantamiento de 1990; lo mismo podríamos decir del movimiento de mujeres, de las minorías sexuales y de los excluidos del campo y la ciudad. Pretender que las políticas culturales de Estado existen a partir de un documento declarativo es de una ingenuidad crasa; Al contrario éstas se expresan en la manera como el Estado ha organizado el Sistema institucional de la cultura, el presupuesto destinado a la gestión institucional, al fomento cultural, a la importancia que la cultura ocupa como eje transversal de la gestión estatal; Si realizamos un balance teniendo en cuenta estos factores, las políticas culturales del Estado son deficitarias. Por ello es indispensable la participación
social a fin de impulsa unas políticas culturales democráticas
que para José Joaquín Brunner “serían aquellas
que continuamente procuran impulsar los intereses expresivos de todos
los agentes y grupos, a través de arreglos institucionales que
eviten la desaparición de las condiciones básicas que hacen
posible el juego democrático en el terreno de la cultura”. |
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