COMENTARIOS SOBRE LA REUNIÒN DE PROMEDLAC VII
(Cochabamba, 5-7 marzo, 2001)

 §Angel Díaz Barriga (México)
 §Ricardo Hevia (Chile)
 §Maria Luisa Jáuregui (El Salvador)
 §Graciela Messina (Argentina)
 §Jorge Ossa (Colombia)
 §Edgar González Gaudiano (México)
 §Juan F. Millán (México)

 

La conferencia regional de Ministros de Educación en Cochabamba, Bolivia.

La asistencia a esta conferencia no deja de ser importante, aunque abre muchas preocupaciones. Ciertamente es una oportunidad para realizar un análisis de la situación que guarda la educación básica en la región. Acercarse a esa realidad mosaico que es América Latina y el Caribe, donde concluyen tradiciones y culturas muy diversas.

Quizá uno de los momentos más importantes de la conferencia fue la presentación del Balance de 20 años del Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe. Una evaluación realizada por la UNESCO que muestra los logros que en estos años se tuvieron en la expansión del sistema, como deja evidentes una serie de temas que no se han logrado.

En mi opinión, el informe debió ser el documento sobre el cual centrar la discusión de la conferencia. No sólo para reconocer lo que se ha logrado y las metas que quedaron pendientes, sino fundamentalmente para analizar las causas por las cuales estas metas no fueron cumplidas. Se aducen las recurrentes crisis económicas que ha experimentado la región en su conjunto, con sus grandes diferencias de país a país, pero no se analiza cómo otros factores han incidido en las deficiencias observadas.

En particular, me preocupó la débil comprensión en la conferencia de los temas sobre formación docente y condiciones laborales de los docentes. Se tiende a confundir salario con condiciones laborales. El salario es una condición, y ciertamente todos los países latinoamericanos tienen una deuda social con los docentes en este rubro. Esto es, el sueldo que dejan de percibir los docentes, constituye una contribución que el Estado les ha impuesto obligadamente para el funcionamiento del sistema. Pero el tema de condiciones laborales va mucho más allá, implica analizar los espacios con los que cuenta el docente en la institución escolar, los apoyos institucionales que recibe, el clima de trabajo, incluyendo el clima intelectual, así como los riesgos profesionales que conlleva el ejercicio de la docencia. El tema no sólo no fue comprendido, sino que no fue discutido.

La conferencia termina con conclusiones generales que se han convertido en verdad de perogrullo: “incrementar la calidad de la educación”, “reconocer el valor profesional del docente y buscar un salario digno”, etc.

En otro sentido, la Oficina Regional de UNESCO presentó los proyectos que se encuentra realizando. La idea de conformar redes de académicos interesados en el estudio de las innovaciones en la escuela, o en la enseñanza media (quizá el nivel educativo sobre el que existe mayor descuido en este momento), resulta muy importante. Será conveniente seguir impulsando esta estrategia, integrando lo mejor posible a todas las subregiones de América Latina y el Caribe, y ojalá, hasta donde sea posible, a todas las tendencias.

Llamó mucho la atención, y no necesariamente en sentido positivo, que en la conferencia se haya acudido a un grupo que se ha caracterizado por sostener una postura modernizante de la educación superior a presentar estudios, pero en nada vinculados a lo que realizan. Siempre queda la sensación de que las conferencias sobre el futuro de la educación, la inversión en ciencia y tecnología y la formación de profesores para la educación básica, podían haber sido desarrolladas con otros enfoques y perspectivas. En mi opinión, dejaron mucho que desear sus planteamientos.

Ciertamente, el mecanismo que UNESCO ha empleado en esta conferencia quizá ya dio lo que podía desarrollar, y puede ser tiempo de pensar en modificarlo. Buscando la estructuración de estudios regionales realmente representativos, promoviendo un mayor intercambio entre Ministros y especialistas. De todas formas, el poder participar como observador en la misma resulta importante.

Angel Díaz Barriga, Director del Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU) / Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México

 Comentarios sobre la reunión de Cochabamba

 

1.      “Las metas del Proyecto Principal de Educación (PPE) no se cumplieron” es una afirmación muy categórica. Más bien yo diría que “se cumplieron parcialmente”. Es cierto que alguno de los objetivos –como el segundo: “la erradicación del analfabetismo”- no se cumplió. Pero no cabe duda que, así como está planteado, este objetivo tampoco se cumplirá en los próximos 15 años. Por la radicalidad de su enunciado, esta afirmación adquiere el carácter de horizonte o aspiración, y no el de una meta precisa a conseguir. Por esta razón me gusta más el objetivo como se planteó en Dakar: reducir el analfabetismo a la mitad en los próximos 15 años. (Sin embargo reconozco que, aunque en los 20 años del PPE el analfabetismo en América Latina y el Caribe disminuyó, ni de lejos se pudo reducir a la mitad!) En cambio, respecto al primer objetivo del PPE –“alcanzar una cobertura total en la enseñanza básica”- se podría afirmar que, a gran costo y en medio de una grave crisis económica, el objetivo “estadísticamente” se logró. Respecto al tercer objetivo –“introducir reformas para mejorar la calidad y la eficiencia”-, las reformas sí se introdujeron, pero con un resultado muy insuficiente respecto a mejorar la calidad de los aprendizajes y la eficiencia de los sistemas. Para adelante esto plantea la necesidad de precisar mucho más los objetivos de modo de hacerlos alcanzables y medibles (como “reducir a la cuarta parte o a la mitad...” o “mejorar en promedio…” o “situarse en tal punto con relación a…” o “alcanzar una inversión en educación del x% del PIB”). Estoy muy de acuerdo, empero, en que las conclusiones de la evaluación pudieron haberse debatido más, al punto que la Declaración y Recomendaciones se entendieran más ligadas a la evaluación de los 20 años del PPE, como fue el sentido que se le quiso dar.

2.      Es cierto que no quedó suficientemente clara la relación entre el seguimiento de la Educación para Todos (EPT) y el nuevo Proyecto que los Ministros solicitarán a la UNESCO para los próximos 15 años. A mi entender, el nuevo Proyecto no es ni debiera ser distinto del Marco de Acción aprobado en Dakar. Más aún, el nuevo Proyecto debiera consistir en la “regionalización” del Marco de Acción de  la EPT, por lo que debe inspirarse no sólo en esta Declaración y Recomendaciones, sino también en las conclusiones aprobadas en la reunión de Santo Domingo (República Dominicana) preparatoria a la de Dakar. En este momento y con los escasos recursos disponibles, no podemos permitirnos agendas paralelas. Además, el mandato de Dakar fue tan claro para la UNESCO que el próximo ejercicio presupuestario ha sido estructurado en torno al seguimiento de la EPT, por lo que la Organización no puede desconocer este mandato y querer armar en esta región algo distinto del seguimiento de la EPT. Este es, por lo demás, el sentido del numeral 12 de la Declaración.

3.      Otro punto importante que se desprende del seguimiento de la EPT es la cooperación interagencial. No sólo debe realizarse un esfuerzo mayor por evaluar los resultados de esta cooperación, sino también por avanzar hacia un trabajo mucho más coordinado entre ellas. En Dakar se le encomendó a la UNESCO llevar a cabo esta coordinación interagencial, lo que debido al actual contexto e historias institucionales de la región puede convertirse en una dificultad que tenemos que enfrentar con mucha honestidad.

Ricardo Hevia, UNESCO/OREALC, Santiago.

 

Mensaje a los Firmantes del Pronunciamiento Latinoamericano: Seguimiento de Cochabamba
                              

Es difícil ser juez y parte. Sin embargo, me atrevo a afirmar que no se obtendrán las metas establecidas - quince años - en favor de la educación de las personas jóvenes y adultas, hasta ahora fuera de los sistemas educativos de nuestros países, si no nos organizamos pronto, para que estas metas se cumplan.

Existe un Marco de Acción Regional para la Educación de las Personas Jóvenes y Adultas (EPJA), que no fue mencionado durante la Conferencia de Cochabamba, a pesar de haber sido comunicado a los Ministros de Educación de la región, desde la Oficina Regional de la UNESCO, con anterioridad a esta reunión. El Marco de Acción Regional aparece en nuestra página web: www.unesco.cl

Dicho Marco es el resultado de una iniciativa colectiva, alrededor de la Conferencia Mundial de Educación de Adultos (CONFINTEA V) que se inicia en Brasilia, en enero de 1997 y culmina en Santiago de Chile, en agosto de 2000. Participaron en su elaboración destacados especialistas y la iniciativa estuvo enmarcada por la UNESCO, CEAAL, CREFAL, INEA - México y varios Ministerios de la Región. Se trata pues de un documento que merece ser conocido, discutido y, lo que es más importante, implementado.

Las líneas prioritarias de acción son la alfabetización - incluyendo el alfabetismo funcional - ; la educación y el trabajo; la educación, la ciudadanía y los derechos humanos; la educación, el desarrollo local y sostenible.

Entre las poblaciones meta se consideran las/los indígenas, las/los campesinos; las/los jóvenes y las mujeres, aunque en este considerando se amplía la noción de la importancia de relacionar la educación y género en la EPJA.

Entre las medidas que se plantean para organizar la cooperación en el ámbito regional e internacional está la de conformar un grupo regional de reflexión y promoción de la EPJA que funcione como Foro Regional Permanente.

La UNESCO, CEAAL y CREFAL han sido invitados a promover este Foro con el apoyo de otras agencias y organismos tales como CINTERFOR/OIT, UIE de Hamburgo, UNICEF, entre otros.

Ha llegado el momento de concretar esta acción y de "visibilizar" nuestro trabajo, el de cada uno de nosotros, en el ámbito de la EPJA, para así juntar fuerzas y estar mejor preparados para esta nueva etapa en la historia de la humanidad.

Me gustaría aprovechar este foro para invitar a los firmantes del Pronunciamiento Latinoamericano a hacernos sugerencias para comenzar esta acción cuanto antes.

María Luisa Jáuregui de Gaínza, Especialista del Programa UNESCO, Santiago de Chile mjauregui@unesco.cl

La responsabilidad de continuar

Impresiones y sentimientos contradictorios en relación con la reunión de Ministros de Educación, espacio concebido para evaluar los 20 años del Proyecto Principal de Educación (PPE) y acordar cómo seguimos, en un momento de transición entre dos siglos. Por un lado, la certeza de que estuvo presente un grupo significativo de personas, de diferente pertenencia institucional, que compartían un pensamiento crítico acerca de la educación. La certeza también de que la evaluación del PPE (1980-2000), por un equipo de la UNESCO en el cual participé, fue un trabajo serio y sostenido. Igualmente, la convicción de que un grupo de compañeros de la UNESCO, del cual formé parte,  se comprometió y realizó “lo mejor posible” las tareas que nos correspondieron antes y durante la reunión. Asimismo, la alegría por la presencia, en algunas de las exposiciones, de voces críticas que dieron cuenta de nuevos enfoques en educación.

Sin embargo, las declaraciones oficiales- plasmadas en la Recomendación y en la  Declaración de la reunión- estuvieron referidas principalmente a la escuela antes que a la educación como una acción cultural y totalizadora. Una aterradora ausencia de la articulación entre educación y trabajo, de la educación para las personas jóvenes y adultas, de la perspectiva de género, de la alfabetización concebida como una tarea cultural, y de la reivindicación irrestricta de la educación pública. Un olvido del papel central de los educadores, aun cuando algunas recomendaciones se refieran a ellos. Tampoco quedaron claros para los participantes el carácter anticipatorio y democratizador del PPE, desde su origen, así como su capacidad de prefigurar la propuesta de “Educación para todos” y su orientación como un megaproyecto de educación permanente. Esta fuerza del PPE, que estaba plasmada en el informe de evaluación, se desdibujó para los participantes de la reunión, al igual que la importancia del propio informe así como del trabajo colectivo que lo hizo posible. Los vínculos institucionales que será necesario establecer para articular la continuación del PPE y el seguimiento de Dakar en la región, fue un tema que no llegó a plantearse y menos problematizarse.  

Hacia adelante nuestra responsabilidad es continuar contribuyendo a un proyecto que no está en ningún lugar y que al mismo tiempo puede materializarse en cualquier momento. Un proyecto de educación para todos- niños y niñas, personas jóvenes y adultas- con una perspectiva de educación permanente, que se constituya como educación para la vida y el trabajo, que promueva tanto la igualdad en todos los campos como la diversidad y que reafirme la educación pública como el espacio del bien común. Un proyecto donde los educadores sean los encargados de promover la producción colectiva de conocimiento así como la articulación de las modalidades educativas formales y no formales, en sistemas educativos inclusivos que dejan atrás las propuestas compensatorias. Los invito y me invito a creer que somos capaces de hacerlo. Los tiempos nuevos están con nosotros.

Graciela Messina, Consultora de UNESCO/OREALC, Santiago

Cuando la educación sea una prioridad

Leí la declaración y las recomendaciones con mis lentes de profesor universitario (de la ciencia biomédica) y con la visión telescópica que me permite el reciente ingreso al mundo de la investigación sobre la cotidianidad en la educación superior. Consecuentemente, lo primero que llama mi atención es el hecho de que, a pesar de que encuentro que ambos documentos son aplicables en su integridad a la educación superior, sólo se hace tímida mención de la universidad en dos ocasiones; en la recomendación No. 28 donde  se recomienda que ésta participe en redes con ONGs y los ministerios  para ampliar la oferta de educación a jóvenes y adultos; y en la No. 48 donde se recomienda que entre las universidades y los centros académicos se colabore para la investigación educacional. Y me pregunto de nuevo ¿por qué el divorcio del sistema escolar, aún en las cumbres de trascedencia universal?

En el documento que, como ya lo comentó el profesor Angel Díaz Barriga de la UNAM, se repiten las mismas perogrulladas de siempre, también se pueden encontrar datos que no dejan de ser sorprendentes: Que aún existen 40 millones de analfabetos mayores de 15 años en la región de Latinoamérica y el Caribe, lo cual constituye alrededor del 11% de la población total; y nos recuerda el documento que el problema mayor no está en la cifra en sí misma sino en los hijos de estos excluidos (que seguramente serán los más abundantes) sus derechos y sus oportunidades para participar, con sentido, en una futura democracia (democracia cognitiva, como la sueña Edgar Morin).

También se encuentran citas como las siguientes, que hacen pensar que, a pesar de que el documento clama, en repetidas ocasiones, por el análisis sistémico, este todavía no parece hacer parte armónica y estructural del pensamiento de nuestros líderes de la educación. Veamos:

1- "La secundaria debe ser la prioridad donde se haya consolidado la primaria".

2- "El aumento de la violencia, la drogadicción, el embarazo y la paternidad precoces,  y la poca participación ciudadana de los jóvenes, requiere formación en valores".

3- "Los docentes han de apropiarse del currículo propuesto por la administración educativa". A pesar de que 17 artículos más atrás se dice que se debe "Propiciar la participación  de los docentes en los cambios que demandan los procesos de reforma".

Finalmente digamos que, afortunadamente, también invita el documento a toda la sociedad a contribuir educando, cada quien en su nivel; y en cuanto al factor económico, se recuerda, aunque sólo brevemente, que los países de la región tienen que resolver el problema de la deuda externa y el gasto militar. Las recomendaciones que podrían surgir de estos últimos puntos serían las únicas que pueden salvarnos.

Jorge Ossa Londoño, Coordinador Grupo CHHES (Cómo Hacemos lo que Hacemos en Educación Superior), Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.

 Comentarios sobre la reunión de Cochabamba

Aunque no estuve presente en la reunión de Cochabamba, aprovechando las múltiples facilidades ofrecidas por la eficiente Coordinación del Pronunciamiento Latinoamericano he podido revisar los distintos documentos sobre la misma.  Considero que el reconocimiento del fracaso del Proyecto Principal de Educación  constituye un elemento bastante inusual de las agencias multinacionales, las cuales acostumbran a destacar sus magros logros. Sin embargo, coincido con Angel Díaz Barriga en que las recomendaciones están plagadas de lugares comunes y además redactadas en un estilo de exhortación que suele producir efectos precarios en las políticas y acciones locales.

Quiero orientar mi comentario a destacar una importante ausencia en todo el conjunto documental relativo a la reunión: la de la educación ambiental y para el desarrollo sustentable. Ausencia bastante inexplicable cuando el tema se discute en múltiples foros, muchos de ellos coordinados pro la UNESCO, como los correspondientes al seguimiento en la CDS del Capítulo 36 de la Agenda 21, donde la UNESCO fue designada como task manager  para esta tarea; o la reciente "Reunión Internacional de Expertos en Educación Ambiental: Nuevas propuestas para la acción",  celebrada en Santiago de Compostela, España, del 15 al 24 de noviembre del 2000, convocada por la UNESCO y la Junta de Galicia y cuyas importantes resoluciones pueden consultarse en http://www.siam-cma.org/forogal

Dicha ausencia también resulta inexplicable cuando el tema se encuentra estrechamente vinculado a estretegias y planes regionales, como por ejemplo, el Plan Hemisférico de Acción para la Reducción de la Vulnerabilidad del Sector Educativo a los Desastres Socio-Naturales, impulsado por la OEA, y que se encuentra enmarcado en los trabajos de la Comisión Interamericana para el Desarrollo Sostenible.


Tal situación da cuenta, en lo general, de la fuerte  desarticulación de las políticas de las distintas agencias multinacionales que promueven acciones en la región y que no justifica la presencia de representantes de las numerosos organismos que estuvieron presentes en Cochabamba. Y, en lo específico, muestra los contrasentidos existentes al interior de la propia UNESCO, la cual al parecer maneja discursos institucionales diferenciados según los espacios y momentos en que se enuncian.

Como puede verse en las resoluciones del foro de Galicia, existe una marcada tendencia por articular a la educación ambiental y las politicas de sustentabilidad con los problemas relativos a la pobreza y la marginación social, entre muchos otros, ya que día a día es más evidente la relación directamente proporcional entre el estrato socioeconómico de la población y las condiciones ambientales de su entorno y, por ende, de su calidad de vida. Estos aspectos han sido también destacados en la Conferencia Internacional de Tesalónica, en 1997, convocada nuevamente por la UNESCO y el gobierno griego, así como por las incontables reuniones y congresos iberoamericanos en esta materia.

Para nuestra desgracia, puede constatarse que el marco de las políticas educativas en la región, la educación ambiental continúa viéndose como un área periférica y subordinada, quizá porque sus promotores han estado localizados más en los sectores ambientales que en los educativos, y aunque sus contribuciones a la construcción de los nuevos sentidos de la educación en el mundo actual se inscriba como respuesta a una de las más importantes e inéditas crisis  contemporáneas.

La constitución del campo de la educación ambiental ha implicado un colosal despliegue de esfuerzos teóricos y experiencias prácticas, pero que desafortunadamente no han logrado permear suficientemente al conjunto de los profesionales de la educación, por lo que las lecturas críticas de los desafíos pedagógicos en la región aun pueden darse el lujo de soslayarlos, como puede constatarse en Cochabamba.

Ciertamente, creo que se requiere mayor congruencia en las agencias responsales y en los gobiernos para que el proyecto regional para los próximos quince años incorpore políticas institucionales y medidas para el fortalecimiento de la educación ambiental en la región.


Edgar González Gaudiano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¿Y después de Cochabamba?

Una vez concluida la reciente reunión de Ministros de Educación en Cochabamba y habiendo conocido la Declaración respectiva con sus 54 recomendaciones, quedan para la reflexión algunos comentarios e interrogantes que comparto a continuación.

  •  En primer término, considero un acierto el que las instituciones organizadoras hayan destinado una parte del tiempo (reducido, desde mi punto de vista) para facilitar la participación de representantes de organizaciones no gubernamentales y gremiales. Esto puede ser un signo alentador para seguir fortaleciendo la pluralidad y consolidar la diversidad necesaria en este tipo de eventos. El desafío a futuro es contribuir a la creación de mecanismos permanentes para que en el lapso entre reunión y reunión, todas estas opiniones y aportaciones sean conocidas por los tomadores de decisiones tanto de los organismos nacionales como los de cooperación internacional. Los medios electrónicos, entre otros, nos pueden ayudar y de esta manera no solo esperar para cuando se hacen “reuniones cumbre” En este esfuerzo podemos contribuir quienes tengamos al alcance la posibilidad  de divulgar información para sumarnos a quienes ya han iniciado tareas en esta dirección (por ej. Rosa María Torres).

  • ¿Qué necesitamos hacer para mejorar los mecanismos que vinculen los resultados y compromisos de las distintas cumbres?  La anterior pregunta surge de lo observado en la reunión de Cochabamba, en la cual pude apreciar algún grado de desvinculación entre los distintos eventos internacionales convocados prácticamente por los mismos actores institucionales. Por ejemplo: no queda muy claro el vínculo entre la CONFINTEA de Hamburgo del 97 y su Plan de Acción para el Futuro, con  el Marco de Acción de Dakar 2000 y las Recomendaciones sobre Políticas Educativas al inicio del siglo XXI  presentadas en Cochabamba, particularmente en lo que se refiere a la Educación de Personas Jóvenes y adultas. En este punto, algunos de los asistentes hubiéramos deseado encontrar la consolidación de enfoques que como en el caso de la Alfabetización, han sostenido la necesidad y pertinencia de no seguirla considerando como una acción aislada, referida solo a personas adultas y desvinculada de la Educación Básica. Desde Jomtien se ha venido insistiendo en esto y en la reunión de Dakar se lo retomó de alguna manera. Lo anterior no aparece con la misma fuerza en los compromisos de Cochabamba, por lo que valdría la pena insistir en ello cuando se elabore el proyecto regional, y se rescate la necesidad de ubicar a la alfabetización como un componente importante de la Educación Permanente, o si se prefiere, de la Educación a lo Largo de la Vida, íntimamente vinculada con el bienestar familiar,  la calidad de vida .y el acceso a la cultura escrita. En resumen, a pesar de los diversos esfuerzos, pareciera que las conclusiones o recomendaciones de las reuniones precedentes a la de Cochabamba no han sido suficientemente divulgadas, discutidas e interiorizadas por quienes tenemos distintas responsabilidades en su aplicación y seguimiento.

    El reto de dar continuidad a los compromisos de las reuniones subregionales de CONFINTEA está en nuestras manos. El punto clave está en hacer posible un seguimiento periódico que dé cuenta tanto de las acciones que sí hacen posible su cumplimiento, como de las que lo dificultan, y encontrar mediante la cooperación horizontal las estrategias y los apoyos que lo hagan posible.

  • Otro aspecto importante en la reunión fue la participación de los especialistas convocados. Sus aportaciones serían más fructíferas si fueran conocidas con anterioridad no solo por los Ministros sino por los asistentes a las reuniones. Si esto no fuera posible, tal vez  sea conveniente buscar un mecanismo de interlocución  entre los especialistas y los  tomadores de decisiones para que mediante un procedimiento práctico y de uso óptimo del tiempo, intercambien puntos de vista sobre aspectos más específicos o considerados claves en el desarrollo de este tipo de reuniones

    Será asimismo necesario hacer ajustes en el formato de las reuniones. Es recomendable que las presentaciones de los especialistas sean divulgadas de la misma manera que lo fueron los trabajos previos. En este sentido, hay que reconocer y agradecer el esfuerzo de UNESCO-OREALC por facilitar su acceso en su página electrónica. Por otro lado y con el propósito de extender el universo de lectores, sería conveniente reproducir y distribuir los textos impresos para quienes no tienen acceso al internet. En este esfuerzo podríamos contribuir diversas instituciones y no dejar fuera a un número importante de educadoras y educadores.

Finalmente, nos queda el reto de encontrar formas eficaces de participación en el proceso de elaboración del proyecto regional, el cual ha sido encomendado a la UNESCO y en el  que sería deseable que contribuyéramos todos.

Juan F. Millán, Director,CREFAL, México.
Marzo 28 del 2001.